Hasta que bajaron, nuestros nuevos amigos anduvimos bien "apuchungados".
Gracias a Dios también tuvimos buen clima para el regreso.
Este muchacho nos estaba ganando con su caballo.
Al fin le alcansamos.
Dejando las ultimos visitas en Botijas, empesamos la carretera que llevó los dos monteros hasta San Francisco y Zambrano.
Todavia los carros estaban llenitos.
Regresamos sanos y salvos y CANSADOS.